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MI GRANITO DE ARENA

Vivimos en una sociedad sin empatía, donde reinan las conversaciones negativas, las críticas chismosas, los charlatanes, los desencaminados y los necios. Sin capacidad de identificarnos con alguien y compartir sus sentimientos, solo vemos problemas y nos victimizamos.

Por eso, cuando llegues a mi consulta de abogado, te trataré de la misma manera como me gustaría que Tú me trataras a mi, si tuviera que pedir tu ayuda.

Te enseñaré a recobrar la actitud positiva que te hace falta para que encuentres las soluciones que necesitas, pero tendrás que aceptar el hecho de que ellas tal vez no siempre sean las que tú quieras.

No me importa quien seas ni de dónde vengas, ni cuál sea la dificultad, ¡deseo que salgas adelante!, con flexibilidad para rectificar tu punto de vista si te demuestro que estás equivocado, con tolerancia para que respetes la manera de pensar ajena, con empatía para que comprendas que el otro tiene sus propias creencias y quizá semillas de verdad aunque no coincidan con las tuyas. Junto con la humildad son las armas más poderosas de que dispongo para el mayor obstáculo en la superación de los conflictos de nuestro tiempo: las desigualdades sociales, la división entre ciudadanos y élites que dominan el poder político y económico del país, el abuso, la discriminación y los privilegios.