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El back stage del proceso judicial

En términos conceptuales, no existe otro trámite, ni administrativo, ni legislativo, ni de ningún otro tipo, que sea más complejo ni más difícil que un juicio. El proceso judicial es, además, lento y costoso. Se requiere de muchos recursos para poder instituir y mantener toda la organización, personal e infraestructura que supone un tribunal, y los trámites que ahí se desarrollan, precisamente por ser difíciles y complejos, son dilatados. Es también, un mecanismo rodeado de imperfecciones derivadas sobre todo, del hecho de que se trata de una reconstrucción, en ocasiones teatralizada, de acontecimientos que sucedieron en el pasado. El juicio no es más que un intento por descubrir qué fue lo que sucedió antes y, con base en ello, decidir cuál de los contendientes tiene la razón y en qué medida. Por más que se intente reconstruir los hechos sucedidos en el pasado, la recreación será, en el mejor de los casos, incompleta, y por lo general, considerablemente distinta de los acontecimientos originales. Lo más delicado de esto es que justo en esa reconstrucción, notoriamente imperfecta, es en la que se tiene que basar la solución del caso y decidirse cosas tan graves como, por ejemplo, si alguien debe permanecer encerrado por el resto de su vida; si un padre debe ser separado de sus hijos, o si una persona debe perder todos sus bienes.  Gómez, M. (2013) “El juicio como instrumento esencial en la protección de los derechos humanos”. Recuperado de: http://www.pudh.unam.mx/perseo/el-juicio-como-instrumento-esencial-en-la-proteccion-de-los-derechos-humanos/ “13 de junio de 2021”