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ALEJATE DE LAS MENTES RIGIDAS

Las mentes rígidas que no tienen la capacidad de adaptarse a las situaciones, están convencidas de que sus creencias son verdaderas inclusive cuando la realidad se les opone. El ser humano tiene gran apego a este tipo de ideas y pensamientos considerados como ciertos pero que no se relacionan con la capacidad de comprender la realidad, sino con la representación (mental) que se tiene de ella través de las emociones.

Cuando nos negamos a revisar los fundamentos de nuestras creencias y no aceptamos que vivimos en un mundo lleno de tonalidades y de posibilidades, el aferrarnos al “debería”, al “tiene que ser como yo digo”, “debería hacer esto”, “tendría que haber reaccionado de este modo”, “mi pareja, padre, hermana, deberían…” puede causarnos mucho sufrimiento.

El problema cuando estos “debería”, no pueden cumplirse por razones ajenas a nosotros mismos perdemos objetividad y nuestro pensamiento racional deja de funcionar.

Aquí es donde entran en juego los conceptos de la flexibilidad y la rigidez cognitiva.

Un ejemplo de rigidez cognitiva es el de un cliente que insiste en que puede ganar un juicio motivado solo por la creencia de que él tiene la razón, y no escucha los consejos de su abogado.

Un cliente con flexibilidad cognitiva, ante la misma situación y con la misma creencia, puede optar por seguir la recomendación del abogado pese a que choque frontalmente con sus creencias sobre el éxito del caso. Para su sorpresa, consigue obtener mejores resultados mientras que el otro cliente se estanca al empezar.