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SOBRE MI, EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS

 

¿Cómo destaca tu trabajo?

Si tú deseas firmemente solucionar tu problema, cualquiera que este sea y, estás dispuesto a recibir mi orientación y consejos, ten la confianza que te daré lo que necesitas. Siempre hay algo que se puede hacer.

 

¿Qué disfrutas del trabajo que haces?

La vida está hecha de problemas que hay que enfrentar cada día, nos da miedo, nos sentimos solos, sin saber qué hacer y a quién recurrir. Yo al igual que tú, también tengo problemas y cuando alguien me da una mano, me siento aliviado y lo agradezco. Disfruto cuando alguien toma acción y logra superar sus obstáculos.

 

¿Cuál es tu proceso típico para trabajar con un cliente?

No sé si haya un proceso típico, en mi caso, le concedo mucha importancia a la primera entrevista, mi trabajo se basa en la confianza. Me importa conocer bien a la persona que pide mi ayuda y que ella me conozca para que sepa quién será la persona que le entregará lo que necesita.

 

¿Qué educación o entrenamiento tienes con respecto al trabajo que realizas?

Soy abogado, con postítulos en Mediación Familiar y Derecho Administrativo. Mi entrenamiento se inició hace 20 años, cuando estaba en tercer año de derecho. De día trabajaba, de noche asistía a clases y en la madrugaba estudiaba. He superado cada uno de los obstáculos que se me han presentado. Sé lo que significa tener problemas y cómo resolverlos. En mi trayectoria profesional he visto todo tipo de problemas y juicios, pero mi corazón está en los temas familiares, a ellos les dedico un lugar especial en mi corazón.

 

¿Tienes alguna forma estándar para cobrarle a los clientes, si es así, cuál?

Sí, el arancel del Colegio de Abogados de Valparaíso. Me gusta porque me parece justo y transparente. Desde 1 UF para la asesoría (orientación y consejería)  y desde 10 UF para los juicios.

 

¿Cómo empezaste a hacer este tipo de trabajo?

Empecé, en tercer año de derecho, como procurador judicial del abogado de SAAM Gustavo Jeanneret Martínez, de mi profesor de derecho penal y abogado del CDE Juan García Bilbao y de la abogada del SENAME Rommy Álvarez Escudero. Con mis mentores, aprendí el valor del trabajo bien hecho.

 

¿Con qué tipo de clientes has trabajado?

He trabajado con todo tipo de personas y edades. Por ejemplo, en la Unidad de Adopción, del actual Servicio Mejor Niñez, asistiendo a los más pequeñitos en la restitución de su derecho a vivir en una familia. En la Municipalidad, asesorando al alcalde y sus unidades, en la  satisfacción de necesidades locales y promover el desarrollo y progreso económico, social y cultural de la Comuna. He asesorado y defendido a mis colegas con sus problemas familiares, mi especialidad, todos estos años.

 

¿Qué consejo le darías a un cliente que quiere contratar a alguien en tu área de trabajo?

El mismo que la vida me enseñó: “Si necesitas consejo, busca expertos y págales, el consejo gratis que recibirás en todo momento de colegas y “amigos”, tendrá el mismo valor que lo que te cueste: nada”.  Cuando era estudiante de derecho tuve que trabajar para pagar la universidad a la que asistía por las noches. En ese contexto, me tocó vivir un problema legal, sin saber qué hacer, con poco dinero en los bolsillos, pero consciente que mi problema era algo que debía tomar en serio, estuve dispuesto a pagar por ese consejo experto que necesitaba. Ninguno de los abogados que consulté, me cobró la consulta. Los consejos que recibí, tuvieron el mismo valor que lo que me costaron: NADA.

 

¿Qué debería tener claro el cliente antes de contratar a un profesional como tú?

Una antigua ley de fines del siglo XIX, dice que estamos para defender tus derechos en juicio.

Suena lógico, si pensamos que en esa época, la población chilena no superaba los dos millones de habitantes y de ellos poco más de 600 eran abogados. Si a eso le agregamos que por cada 7,4 habitantes había uno que sabía leer y por cada 9,4 uno sabía escribir, y que la esperanza de vida era de 27 a 28 años, claramente los problemas legales era una cuestión excepcional.

En el mundo del siglo XXI, sabemos que la solución no pasa por un juzgado, sino por tu capacidad de manejar los problemas para superarlos.

Te invito a que ¡¡ cambies la forma de ver al abogado !!

No pienses en mí, cuando la única salida que te quede sea un juicio: ¡¡ anticípate !!

Creo que un consejo, que da fuerza a tu argumento, que te permite enfrentarte de igual a igual con los “poderosos”; que te da respaldo, es la clave, en la solución temprana de cualquier problema. Tampoco, vayas al choque, no hagas de tus conflictos, un estallido social, busca puntos de encuentro, yo te guío.

Mi orientación y consejos son útiles, prácticos y baratos. Los juicios caros, lentos, y lo único que ganarás es frustración, si pierdes.