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Cuestión de Honor

Es el titulo de una película estadounidense de 1992. Relata el trabajo de dos abogados, Daniel Kaffee (Tom Cruise) y Sam Weinberg (Kevin Pollak), deben defender en un juicio a dos marines.  “Lo que yo crea no importa, importa lo que pueda probar”, insiste Kaffee, sabiendo que el juicio no es sólo una cuestión de manipulaciones o negociaciones, algo en lo que es experto, sino de aceptar la verdad de los hechos.

La película es interesante porque nos enseña la complejidad de los juicios y que el conocimiento de los abogados, no es lo más importante si no hay un trabajo serio detrás.

1.- La complejidad de los Juicios. No existe otro trámite, más complejo ni más difícil que un Juicio. Además, lento y costoso, es un mecanismo rodeado de imperfecciones derivadas del hecho de que se trata de una reconstrucción, en ocasiones teatralizada, de acontecimientos que sucedieron en el pasado. Justo en esa reconstrucción es en la que el Juez tiene que basar la solución del caso y decidir cosas tan graves como, por ejemplo, si un padre debe ser separado de sus hijos, o si una persona debe perder su libertad o todos sus bienes.

2.- El conocimiento de los abogados. No es el abogado que más sabe de leyes el que gana el Juicio, sino el que mejor lo prepare. Si tu caso está bien preparado y presentado, tendrás, ya desde el comienzo, media victoria ganada.