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La desviación de poder del empleador en el contrato a plazo fijo y la trabajadora embarazada.

El contrato de trabajo es un tema demasiado interesante, por el gran porcentaje de trabajadores dependientes en Chile. Estadísticas oficiales hablan de un 75% y un tercio de ese porcentaje son mujeres.

Cuando se contrata a una mujer inmediatamente hay que considerar la posibilidad de que quede embarazada y se ausente de sus labores por un tiempo más o menos importante, lo que puede afectar la productividad de la empresa o al menos así podría pensarse por aquellos que tienen una mirada pesimista del rol que le cabe a la mujer en nuestra sociedad.

No conozco estadísticas del porcentaje de empleadores que tienen hijos, pero sería interesante saberlo para comprender esa realidad también y para conocer el grado de empatía que puede llegar a tener un empleador a la hora de que alguna de sus colaboradoras quede embarazada durante la vigencia de la relación laboral.

Como quiera que sea o pensemos, la maternidad está protegida en nuestra sociedad, una de esas expresiones es la prohibición que tiene el empleador para despedir a una mujer embarazada. 

Es conveniente señalar, previamente, ninguna persona esta obligada a permanecer con otra si no quiere, solo recordar todas las discusiones en torno al divorcio, la minoría no lo quería, pero la gran mayoría sí. ¿Entonces si en algo tan importante como el matrimonio existe la posibilidad de que la pareja que se casó pensando que sería para toda la vida pueda separarse -si uno de los dos lo desea- por qué tendría que ser de otra forma en una relación laboral?

¿Cuántas mujeres “dueñas de casa”, “gracias” a la ley de divorcio- quedaron simple y llanamente “en la calle” cuando el marido no quiso seguir con ellas y pidió el divorcio? A eso se suman los conocidos problemas que hay con los padres separados y las pensiones de alimentos para los hijos que parece no tener solución ¿verdad?

En las relaciones laborales no es para nada distinto, el empleador no tiene obligación alguna de aguantar a un trabajador que no le gusta como se desempeña o simplemente porque no le gusta su actitud y el trabajador tampoco debería estar dispuesto a permanecer donde no está cómodo o no lo quieren, pero ambos se aguantan porque no están dispuestos a salir de su zona de confort: El empleador no quiere pagar indemnizaciones y el trabajador por miedo al desempleo.

En un escenario así los problemas no tardan en llegar. Si a esto le sumamos la creciente intolerancia de algunos, las mentes cerradas y la falta de flexibilidad de otros, han llevado a empleador y trabajador a adoptar “técnicas” para vincularse en las etapas iniciales de la relación.  Los primeros lo hacen por medio de la suscripción de sucesivos contratos de trabajo a plazo fijo para ir “probando” el desempeño de su nuevo colaborador y los últimos a mostrar su mejor cara haciendo honor al dicho popular “toda escoba barre bien”, cumpliendo sus funciones a la perfección: pero tarde o temprano el desgaste se hace sentir. 

En este periodo de “prueba” es fatal -yo diría- suicida para una mujer quedar embarazada y muchas solo se dan cuenta cuando son desvinculadas. 

Tú, mujer trabajadora, tienes que saber que las empresas de cierto tamaño cuentan con la asesoría permanente de abogados corporativos que conocen al revés y al derecho la ley y frente a un embarazo dentro de la vigencia de un “contrato a plazo fijo” tienes muy pocas o nada de posibilidades de permanecer en tu empleo si tu empleador no quiere.

Sin embargo, no todo está perdido, así como hay abogados corporativos entrenados en “salvar” a su empleador de todo tipo de problemas, hay profesionales como yo que también sabemos como hacer las cosas y aunque las opciones son limitadas tú puedes estar dentro de esa minoría si te asesoras.

El titulo de mi articulo habla de “la desviación de poder”. José María Pérez, afirma que, en el ámbito del Derecho administrativo, se llama desviación de poder a un “vicio del acto administrativo que consiste en el ejercicio por un órgano de la Administración Pública de sus competencias o potestades públicas para fines u objetivos distintos de los que sirvieron de supuesto para otorgarle esas competencias o potestades, pero amparándose en la legalidad formal del acto”.

En este caso, subyase la misma idea. El empleador justificará tu desvinculación amparandose en la “legalidad externa” del contrato a plazo fijo, cuando la realidad es que no te quiere porque estás embarazada. Es complicado probarlo ya que obedece a la esfera interna del empleador, pero un estudio exhaustivo del caso puede hacer maravillas a la hora de encontrar los rastros de esa conducta espuria y torcerle la mano al destino.

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