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EL SESGO COGNITIVO MAS PELIGROSO QUE PODEMOS EXPERIMENTAR

El razonamiento motivado es un sesgo cognitivo mediante el cual nuestros deseos, creencias, miedos y motivaciones inconscientes moldean la manera en que interpretamos los hechos. Es la tendencia a ajustar la realidad a lo que ya sabemos y rechazar aquellos argumentos o evidencias que van en contra de nuestras convicciones, creencias e ideas. 

Se trata de una tendencia inconsciente mediante la cual ajustamos la manera en que procesamos la información a las conclusiones que habíamos extraído con anterioridad, para adaptarlas a nuestro sistema de creencias. Como resultado, perdemos la objetividad: asumimos algunos trozos de información como nuestras aliados, defendiéndolos a capa y espada; mientras que percibimos aquellos que no coinciden con nuestra visión, incluso cuando los argumentos de la otra parte han probado ser ciertos, como un enemigo a derribar.

Por ejemplo, imagina si tú tienes una identidad conservadora o de derecha y asocias el cambio climático con movimiento de izquierda o progresista, por más que entiendas racionalmente el valor de cuidar el medio ambiente, será más importante la pertenencia a tú identidad conservadora o de derecha que los recursos naturales.

Lo mismo pasa con las vacunas, mucha gente en el mundo piensa que las vacunas producen autismo, no es así, pero si alguien está convencido de eso, por sus creencias religiosas, porque odia a los médicos, los avances científicos o la modernidad, o lo que sea, y uno le dice “mira, hay mucha evidencia, que las vacunas no producen autismo”, la persona va a ignorar la evidencia y va a buscar a otra persona que opine como él o como ella.

La evidencia no cambia lo que pensamos, y no es que discutamos por el cambio climático o por un partido político o una ideología, o las vacunas, no es el tema en sí, lo que pasa es que cuando alguien contradice nuestras creencias, se percibe como un ataque personal y eso es insoportable para todos.